ACUSACIONES FALSAS Y MALICIOSAS CONTRA MAESTROS

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ACUSACIONES FALSAS Y MALICIOSAS CONTRA MAESTROS
Efrain Suarez Arce
 
 
“Hay una cultura hoy día donde los estudiantes saben cómo deshacerse de un maestro, saben cómo lograr su remoción.”
Lcdo. Greg Lawler – Colorado Education Association
 
Hemos visto en nuestro país un aumento alarmante en el número de acusaciones maliciosas y falsas que se hacen contra maestros. Esta nueva tendencia ha infectado el ambiente escolar y dejado a todos temerosos de afirmar su autoridad y disciplinar a los estudiantes.
 
 
Todo maestro trabaja en una posición sumamente vulnerable y propicia para ser víctima de violencia verbal, física y psicológica a través de querellas infundadas.
 
 
Y por supuesto, esto ha creado una cultura de terror donde todos los adultos, temiendo ser objetos de algún señalamiento que supuestamente ponga en peligro su empleo – porque la ley obliga a todo adulto a señalar a otro adulto a petición de un niño a pesar de que el adulto sepa que lo que diga el niño es falso. – dejen a un lado el pensamiento crítico, la consciencia moral, el sentido común y la ética para adoptar un nuevo paradigma…
 
 
“ANTE LA DUDA, CLAVALE EL PUNAL AL MAESTRO”
 
 
Porque todos sabemos que un grupo de tiradores de drogas y sicarios pueden trabajar juntos y ayudarse, pero un grupo de maestros NO…
 
 
Muchos de nuestros estudiantes muestran poca tolerancia, manifiestan actitudes desafiantes, se les cuadran a los maestros y retan a las autoridades escolares. También vemos grupos de estudiantes que se ponen de acuerdo para crear disturbios en el salón para detener la clase.
Este problema es agravado cuando el/la estudiante es agresivo, maleducado, malcriado e irrespetuoso con un maestro y ve una y otra vez que sus actos de indisciplina no tienen consecuencias. Esto tiene el efecto de empeorar la situación.
 
 
También vemos a menudo vemos padres que llegan a la escuela a hablar mal de un maestro porque sus hijos no sacan buena nota, haciendo eco de políticas públicas tanto estatales como federales que dicen que cuando el nene saca malas notas, es culpa del maestro.
 
 
No solo vemos una atmósfera en la que los maestros temen reprender o disciplinar a sus estudiantes, sino que llega a un punto en que los maestros temen darles mala nota. En respuesta a una mala nota o a alguna sanción disciplinaria, cualquier maestro puede ser objeto de acusaciones falsas y maliciosas de maltrato institucional.
 
 
Todo comienza cuando el estudiante va a la oficina a hablar mal de un maestro, lo cual es la repuesta más común en casos de deficiencias académicas, ausentismo crónico, comportamiento perturbador en el salón de clase y actitudes desafiantes hacia los maestros.
 
 
A decir verdad, ante la Ley 246 de 2011, que establece el maltrato institucional, los maestros, viendo su autoridad desaparecer, toleren muchas situaciones que no deberían pasar por alto.
 
 
La Ley 246 define el maltrato es definido como “todo acto u omisión intencional en el que incurre el padre, la madre o persona responsable del menor de tal naturaleza que ocasione o ponga a éste en riesgo de sufrir daño o perjuicio a su salud e integridad física, mental y/o emocional…”
 
 
El concepto de “maltrato” es muy amplio y subjetivo. Hay cierto comportamiento que es obviamente abusivo. Pero hay otro que no necesariamente lo es. Estas áreas grises al final dependen exclusivamente de la actitud cada estudiante ante determinada situación porque el “maltrato” se da desde la perspectiva de la supuesta víctima.
 
 
En otras palabras “MALTRATO” es un espacio bien amplio que es definido primordialmente por la reacción del estudiante. Si el estudiante dice que se sintió intimidado, amenazado o simplemente se sintió mal, es maltrato. En otras palabras un estudiante – viendo alguna acción correctiva de parte del maestro y/o Director – puede dar media vuelta y alegar ser objeto de maltrato institucional porque el maestro lo miro mal, y si alega que lo estaban mirando en forma “inapropiada”, mucho mejor.
 
 
Por ejemplo, entre las razones que tiene la Unidad de Maltrato Institucional del Departamento de la Familia para investigar un maestro son:
 
 
a) Si un maestro señala el mal comportamiento de un estudiante para que este corrija su conducta, entonces cualquier intervención disciplinaria podría ser interpretada como “ridiculizar”
 
 
b) Cualquier estudiante puede alegar sentirse “humillado” por cualquier comentario de su maestro, porque “humillar” es cualquier acto que ataca el orgullo de alguien o denigre sus creencias.
 
 
c) Cualquier advertencia que un maestro haga a un estudiante para que este corriga su conducta puede ser considerado “amenaza”.
 
 
Otro asunto es la ayuda que los estudiantes reciben por parte de administradores escolares cobardes y ambivalentes quienes refieren automáticamente cualquier chisme desatado contra el maestro, independientemente de cuán creíble sea la alegación de maltrato.
 
 
Antes de que protesten lean:
“Las agencias del Gobierno de Puerto Rico deberán… Identificar e informar situaciones donde exista o se sospeche que exista maltrato, maltrato institucional, negligencia y/o negligencia institucional para su investigación…”
IDENTIFICAR… no es tomarle dictado al estudiante y darle servicio de gestoría porque temes ser salpicado.
 
 
Esto tiene el efecto de empoderar a estudiantes y padres inescrupulosos, problemáticos y litigiosos para que quieran formar líos en la escuela; para que invoquen la ley de maltrato cuando no estén de acuerdo en la manera que se les disciplina o las notas que sacan.
 
 
Simplemente se niegan a asumir su responsabilidad en la escuela, se cantan víctimas y piensan que la causa de sus problemas la tiene los adultos que trabajan en la escuela en la escuela precisamente porque asistieron a sus clases, se portaron bien en sus salones, entregaron sus tareas a tiempo y sacaron buenas notas.
 
 
Inclusive, el surgimiento del internet y páginas sociales como Facebook les ha dado a los estudiantes una manera accesible y gratuita de difundir ampliamente sus comentarios y alegaciones y así desde la comodidad de sus celulares atacar la reputación de maestros. También otra industria en crecimiento es el realizar grabaciones ilegales de maestros en la sala de clase para difundirlas en el internet.
 
 
Así, el estudiante no tiene que hacer nada excepto hablar mal del maestro públicamente e través de Facebook y con eso llegan otros adultos a hacer la querella por él/ella.
 
 
Los maestros objetos de estas acusaciones a menudo son forzados a sufrir indignación y vergüenza publica mientras se investiga el caso, y pueden encontrar sus reputaciones irremediablemente dañados a pesar de ser completamente inocentes. Años después, se escuchan comentarios de que “ese es el maestro que acusaron de X”.
 
 
Y si no logran intimidar y mover al maestro con querellas y amenazas de querellas, intimidan y mueven al Director, quien inevitablemente cae de rodillas. Hoy en día para muchos padres es más fácil y gratificante el torcerle el brazo a un maestro o al Director que modificar la conducta y los hábitos de estudios de sus hijos. Muchos maestros han sido lanzados a los leones por sus directores para evitar ser mordidos.
 
 
El enfoque “legalista” que ha desarrollado nuestro Departamento de Educación los ha hecho más agresivos en sus respuestas a estas querellas. Las famosas “MEDIDAS CAUTELARES” – donde lanzas al maestro de la escuela a petición de un estudiante a través de alegaciones sin investigar – es un ejemplo de esto.
Pero, ¿Quién protege los derechos de los maestros acusados?
 
 
No se dan cuenta que en el corto plazo se previenen demandas, pero a largo plazo el entrar a la profesión docente se convierte en un acto de suicidio profesional.
¿Cuándo vamos a desarrollar procedimientos y planes realistas que salvaguarden el debido proceso y la reputación de los falsamente acusados?
 
RAZONES POR LAS QUE LAS PERSONAS HACEN ACUSACIONES FALSAS DE MALTRATO
Acusaciones falsas y maliciosas de maltrato institucional pueden venir de cualquier persona por casi cualquier razón.
1) Un estudiante puede hacer acusaciones porque está siendo maltratado en otra parte, porque está confundido, porque malinterpreta una situación, no está acuerdo con la nota obtenida en su clase o en respuesta a alguna acción disciplinaria en su contra.
2) Los padres pueden acusar a un maestro si están enojados con él/ella, si están protegiendo a un abusador en su propia familia, o si están tratando de ocultar algunas de sus propias transgresiones.
3) Tanto padres como estudiantes pueden hacer acusaciones falsas y maliciosas como una forma de tomar represalia
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