DEL BARRIO JAGUAL AL ÉXITO: LA BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE JAY FONSECA

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DEL BARRIO JAGUAL AL ÉXITO: LA BIOGRAFÍA NO AUTORIZADA DE JAY FONSECA

Por “Tío Macetaminofén” · 18 de septiembre de 2016

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Hoy hablaremos de un fenómeno mediático, y no lo digo porque  haya hecho algo trascendental y parapelos, sino que todavía no nos explicamos cómo carajo el camarógrafo puede hacer el tiro “full shot” sin irse hasta el parking del canal para que quepa entero en la toma.  Este caballero ha enfrentado duras adversidades y trabas de la vida, y hasta el mismísimo Dios y la Física le piden revancha a su anatomía día a día. 

 

 

 

Todos los días este amante de la verdad engalana con su presencia la televisión, radio, prensa escrita, Twitter, Facebook, scanner, Voxer, Draw Something, y hasta WhatsApp, informándonos y dándole palmetazos en el pecho a la mezquinidad. Su figura es enigmática, impenetrable y  recóndita. Todos nos hacemos las mismas preguntas: ¿cuántos bosques de  algodón habrán talado para hacerle los calzoncillos a este muchacho?  ¿Cuál es el misticismo que lo rodea? Hoy nos encargamos de  responder todas sus interrogantes y le presentamos la vida y obra de Josué “Jay” Fonseca.

 

PRIMEROS AÑOS DE JOSUÉ

 

Josué nació en Chicago durante el año 1982, y con una impresionante  corpulencia de 11 pulgadas de largo, 29 libras de peso y 36 wide de  cintura, vió la luz gracias al “milagro” de la cesárea. Al año de nacer,  su familia -fanáticos a rabiar de Elmer “Chayanne” Figueroa- decidieron  mudarse al barrio Jagual en San Lorenzo, con la esperanza de ver al cantante, pues escucharon en una entrevista que él era de ese lugar.

 

Josué, cuya comida favorita a los tres años eran las patitas de cerdo  y el pan de maíz, se adaptó rápidamente a la vida en el campo. Sus tías  comentan que era un niño muy obediente, y que gustaba dispararle con su  carabina de peles a los guaraguaos para que no se llevaran las  gallinas. Josué, apodado por sus seres queridos como “Relleno”, siempre estuvo preocupado por ayudar al prójimo, era el primero en amarrar a las  vacas cuando llovía, y hasta arropaba con una toalla la jaula de los  periquitos para que estos pudieran dormir durante la noche.  

 

 

 

A los cinco años, entró a la Escuela Segunda Unidad Manuel “La Guinea” Torres, donde rápidamente lo brincaron a sexto grado, ya que era el  único de toda el área de Jagual Adentro que no era producto de un  matrimonio entre primos, y podía contar hasta el nueve sin mirarse los  de’os. Josué era el favorito de las maestras porque siempre les regalaba  bolsos de jobos, no se copiaba en los exámenes y era el único que  entregaba el dinero de las rifas a tiempo. Fonseca consiguió el respeto  de la facultad del liceo, pues la maestra podía ponerse a vender AVON  por todo el centro docente, y Fonseca vigilaba a quienes hablaban, mientras los apuntaba en la pizarra para que esta luego los regañara e  hiciera el referido a la trabajadora social. La responsabilidad de Josué  lo hizo el encargado y centinela de la libreta de “Salón Hogar”, donde  apuntaban las quejas y chismes de barrio de la matrícula estudiantil.

 

No todo fue miel sobre hojuelas. También se ganó el odio del  estudiantado por su verticalidad e imparcialidad, y no era raro verlo  con la chola blanca, pues los chamaquitos le tiraban con los borradores llenos de tiza para amedrentarlo. Luego de que fuera “la cherry” por  varios años, se pudo ganar el cariño de sus compañeritos, quienes se  trepaban en dos vainas de gandules secas y obligaban a “Relleno” a que  los halara, simulando que estaban enganchaos en dos esquís de nieve deslizándose por allá por Aspen, Colorado. Al sol de hoy, Josué rememora  el poderío de esos días utilizando el seudónimo de “Torque” en chats de  índole sexual.

 

Josué siempre pasó con todas A. Mató la liga en la pruebas APRENDA y  se graduó con alto honor. Uno de los momentos más memorables de su vida fue cuando se inundó en llanto durante la graduación porque su abuelo, Genaro María Fonseca, le entregó un gallo de pelea disecado, símbolo de  honor y rectitud en la familia. El patriarca del clan Fonseca le había  quitado el ave momificado al tío Tomás, luego que este fuera sorprendido  por un grupo de Niñas Escuchas teniendo sexo con una mata de plátano. Tomás Fonseca pudo escapar a las autoridades locales ya que el crimen ocurrió en Gurabo, y este pudo brincar una verja de cyclone fence en la  colindancia para poder recibir inmunidad del municipio autónomo de San  Lorenzo. Luego de toda esa vergüenza, le tocaba el turno a “Relleno” de  reinvindicar el orgullo de la familia. 

 

A los 18 años, Josué comenzó estudios en teología, pues su meta era  convertirse en ministro y tocar pandereta eufóricamente frente a una  multitud. Luego de que le preguntara al pastor de su iglesia -frente a  toda la feligresía- cómo carajo Noé encontró un pingüino en el Medio  Oriente, Josué fue forzado a buscar nuevos horizontes más allá del  templo. Lo último que Josué escuchó de su pastor al ser botado del  santuario fue lo siguiente: “al salir, te cuidado que la puerta no te dé  en el culo”.  Con los ojos aguados, un herido Josué cerró el puño como  pa’ darle un barrecampo, pero ya era tarde: la puerta le había dado en  el culo.

 

 

 

Es así como en el año 2000 “Relleno” decide irse a estudiar  Administración de Empresas en el Recinto de Mayagüez de la Universidad  de Puerto Rico. Para ese entonces, un rebelde Josué se pasaba diciendo  que el mundo se acababa en ese año, por lo que no era raro verlo  vandalizando los teléfonos públicos del Mayagüez Mall, escupiendo por el  cristal de su Daewoo Lanos, mirando feo a los nenes chiquitos y  escribiendo “Y2K” con liquid paper en los pupitres del Colegio.

 

No fue hasta los 19 años que “Relleno” coge cabeza y recapacita, y  así comienza a laborar en la emisora cristiana Renacer 106. Cansado del  mote “Relleno”, Josué decide hacerse llamar “Snorlax” para atraer a un  público más joven. Una mañana de un martes fueron varios empleados de la  Autoridad de Acueductos y Alcantarillados a cortarle el agua a la  emisora, por lo que Fonseca -utilizando su voluminosa masa- trancó la  puerta y comenzó a ejercer presión con sus nalgas sobre la entrada para  evitar que los empleados pasaran. Su astucia no evitó que el agua  comoquiera la cortaran, pero esa osadía hizo que Josué ganara el  sobrenombre de “El Bouncer”.  

 

Es así como Josué se abre paso en los medios de comunicación y  comienza a animar “La Hora del Tapón”. En esa misma emisora, y cobrando  la friolera de 5.27 dólares la hora, pasó a conducir “Ponchando en la  Tarde”. Como ven, el nombre de sus programas ya trazaba el camino de  Josué, y este iba dirigido a la puerta de salida. De la noche a la  mañana, Josué es despedido fulminantemente, no sin antes cobrarle los 20  dólares de luz que debía por haber usado el horno microondas de la  cafetería en exceso.

 

 

En el año 2003, Fonseca comienza a trabajar en la emisora Magic 97.  Un día camino al trabajo, se topa con una paloma mensajera alicaída en  el suelo. Josué la curó, le dio agua y legumbres que tenía en el  bolsillo, la adoptó y la bautizó como “Email”, siendo esta el primer  vehículo de manejo de información que utilizó Fonseca y el primero paso  de un movimiento que cambiaría la historia de las comunicaciones.  Ese mismo año Josué da un giro de 180 grados: comienza a dejarse la  barba, se quita el lambío de vaca y deja de lavarse las manos cuando  orina. También comienza a usar una pronunciada pollina, y lo más  importante: abandona su apodo de “El Bouncer”, e inspirado en su ídolo  Frankie Jay, se hace llamar Jay Fonseca.

 

NACE EL MITO LLAMADO JAY

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Cuando sus compañeros se  enteraron del cambio de nombre, y haciendo gala del humor predecible y  totón que tiene esa gente que trabaja en radio, comenzaron a reirse y a  llamarlo Gay Fonseca pa’ sacarle el mostro. Jay rápidamente se ganó el  menosprecio de sus colegas porque siempre dejaba la cabina de radio con olor a carne frita y tostones al ajillo, y además se pasaba llevándole  café a los jefes y lambiendo ojo. 

 

 

Los locutores no perdieron el tiempo en llenarle con mierda los  “handles” del carro, apagarle la luz del baño cuando él estaba senta’o  haciendo sus necesidades fisiológicas, y meterle pampers cagaos en el  buzón de su residencia. En una dicusión con una compañera debido a que  alegadamente Fonseca, fiel creyente y practicante de la misoginia bíblica, se había comido un flan de queso que no era de él, Jay es  despedido. Ni siquiera le dieron las gracias por sus servicios y  esfuerzo, sino que un pérfido y rufián jefe le dijo “poncha y vete pa’l carajo”.

 

En febrero de 2005, es contratado en Noti Uno como reportero. Fueron cientas las horas que pasó Jay sentado en cajones de leche en el Barrio Jagual viendo videos de “Lo mejor de Jennifer Wolf y José Esteves”,  adquiriendo los manerismos de Rayné Hance e imitando el carisma de Susan  Soltero. Jay también comenzó a imitar la mirada de Julio Rivera Saniel,  pero cayó al piso desmayado y nunca más lo volvió a intentar. Fonseca  solo tenía una cosa clara en la mente: comerle los dulces al dañaropa y  chichón de piso de Normando Valentín.

 

Atrás quedaron esos años de rebeldía. Jay, escorvao como es, se paró  lo más erguido que pudo y miró fijamente al sol sin pestañear. Josué  entregaría cuerpo y alma para lograr su sueño. La vida estaba dispuesta a  darle batalla a Jay, y en uno de los turnos se entera que el Pollito Yito era mujer, y que esta a su vez era la pareja consensual de Sandra  Zaiter. Un abatido Jay cayó desplomado al suelo. Todos los empleados de  Noti Uno fueron a socorrerlo, excepto Falú que estaba viendo porno como de costumbre. Estos pensaron que Josué había sufrido un infarto debido a  su obesidad mórbida. 

 

Jay, quien cuando caga tapa hasta el inodoro del vecino, rápidamente  arremetió contra todos por haber ocultado la verdad todos estos años.  Estadista por naturaleza, paladín de la veracidad por convicción, Jay no  entendía cómo podían ser periodistas y no luchar incansablemente para  abrir la caja de Pandora que es este culo de isla. Es así como Jay jura  ante el gallo disecado de los Fonseca que no descansará hasta que se  sepa toda la verdad, y que repetirá todas las veces que le salga de sus  arrugados y pelúos testículos que es del Barrio Jagual en San Lorenzo.  Días después, Jay abandona Noti Uno, pues se enteró que lo iban a botar y  decidió picar alante.

 

Fonseca comienza a trabajar en WKAQ, y junto a su buen amigo Thomas  Rivera Shatz, comienzan a patearle el buche a la competencia. Josué  empieza a probar la gloria… dos días después lo botan una vez más,  siendo sustituido por José Raul “Me gustan los hombres menores” Arriaga.  Jay no se detuvo a llorar. Con más ganas se echó pa’l frente la pollina y  tiró un resumé en otra emisora. Jay es contratado por Red 96, y ahora  sí que venía a comerse los nenes crudos. Tres meses después la emisora  muere, siendo sustituida por una estación de merengue.

 

 

 

Jay, quien había comenzado estudios en Leyes, tocó su punto más bajo,  y tuvo que trabajar en una fábrica de Moca como molde de guaguas Honda  Element. El dinero no alcanzaba, y entró al mundo del mercadeo y la  publicidad, y con su característica mano en la cintura y una camisa  roja, le dio vida a la jarra de Kool-Aid en las promociones de los  supermercados Mr. Special en el suroeste. Esto no amilanaría a Jay y  tampoco se daría por vencido en lograr su meta. Sudoripado, extenuado y  decaído, Jay no entendía porqué la respuesta de Dios a todas sus  plegarías era siempre un rotundo “NO”. Su masa era blandengue, pero sus  ganas de informar seguían erectas y sólidas. 

 

Un buen día en la UPR, un apesumbrado y fatigado Jay iba de camino a  un vendor machine en la Escuela de Derecho para menear la máquina a ver  si caía una bolsa de Doritos. Se formó una huelga allí mismo. Ignorando  la peste a culos sucios que hay siempre en ese lugar, Jay pudo oler que  era su oportunidad. Volvió a llenar con ganas su vena periodística. Con  su teléfono RAZR pudo cortarse las venas, pero no: Jay decidió  documentar los atropellos de la Policía y los directivos de la  Universidad.

 

Jay vivió la lucha UPR, comió con la lucha UPR y no se trepó en la verja, porque hasta Jay conoce sus limitaciones. Su nombre comenzó a  llamar la atención de los medios que solo recordaban a Fonseca como “el  chamaco que botan de to’s la’os”. Es así como Funky Joe y El Gangster  contratan a Jay Fonseca, y este comienza a caminar sobre el filo de la  gloria. No solo firma un sólido contrato con SBS de unos 1,000 dólares  mensuales, sino que culminó estudios en Derecho, y terminó todo el  examen de la reválida en una hora y media.

 

Desde entonces la vida le sonríe. Al sol de hoy, al igual que una  mujer en menstruación, a Jay no lo domina ni El Encantador de Perros.  Este es su momento. Con Disney aprendimos que todo se soluciona con una  canción, con Jay aprendimos que solo necesitamos que nos den un momento  pa’ probar de qué estamos hechos… creo que esa línea es de Tito Auger,  pero picheen, a Jay también le aplica. 

 

Mujeres, lujos, placeres y mofongo relleno de mariscos es un día  normal en la vida de Josué. Jay, quien nunca duerme sino que espera  pacientemente con los ojos abiertos a que se asome el alba, se alzó como  el capitán de la nueva generación de histéricos en los medios.

 

Luis Francisco Ojeda, al igual que al ELA, ya no da más leche, y es  Fonseca quien a todas luces se convertirá en vigía y fiscalizador de la  corrupción. Como una fémina celosa, Fonseca tiene una imaginacion  bárbara y la capacidad de iniciar el apocalipsis con solo una llamada no  respondida.

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Jay Fonseca comienza a dejar sus huellas en las crónicas del  periodismo local y ha popularizado frases como “se nos va la vida”, “nos  roban el pais”, “cría boricuas y te sacarán los ojos” y “saca la cara del río que estan lavando morcillas”. Josué es un dron de información, y  seas hombre, Evelyn Vázquez o Guitarreño, Jay no se la deja pasar a  nadie. 

 

No solo se convirtió en la inspiración de niños y musa erótica de las doñas, sino que una nueva gama de jovenes vieron en Legally Blonde y en Jay la inspiración para entrar al mundo de las Leyes. También Josué se ha  enfrentado a detractores. Incluso, en la Pontificia Universidad Católica  de Puerto Rico crearon la asociación PUCPR Fashion and Law, en un vago  intento por demostrar que los abogados -a diferencia de Josué- saben que  los gabanes grises betiaos y los Dockers color khaki no combinan.

 

Con el Barrio Jagual en su pecho, Fonseca nos advierte unas 1,917  veces en sus programas que es abogado, conocedor de la ley, que viene de  cuna pobre y que siempre pide comida china pa’ llevar porque le echan  más. Josué no da reversa. Altivo y con la mirada puesta en el horizonte  -como el gallo disecado de la familia Fonseca- Jay prometió que aún no  han visto lo mejor de él.

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