maxresdefaultALEXANDRA LUGARO?
Hay que estudiar las cosas con detenimiento y si leemos sin apasionarnos, este escrito nos debe poner a pensar… No es la primera que escuchamos estos senalamientos contra el magisterio, ni sera la ultima (ella verbaliza lo que muchos chismotean en los pasillos).

Respeto a una mujer que tenga la cria para hacer estas expresiones en un foro para maestros. Por otra parte la Lcda. Lugaro es una empresaria cuyos proyectos se nutren del despelote que ella describe. Estas expresiones, aparte de las malas palabras (debemos notar que muchos padres nos hablan asi, pero un docente no pierde su cache asi de facil.).

Cada docente puede hacer su propio articulo sobre las cosas que ve, comenzando con las companias que vienen a ayudar las escuelas. Y si saco tiempo de hacer planes y dar clase, estoy seguro de poder refutar cada uno de sus argumentos.

☆ Lcda. Lugaro, se que estas leyendo… muy entretenida por las pasiones que has despertado… PERO… ¿estas preparada para sostener y defender sus argumentos frente a un maestro?

Mientras tanto, leamos…

Hoy, 17 de marzo de 2015, la abogada y empresaria Alexandra Lúgaro anunciará su intención de convertirse en candidata independiente a la gobernación de Puerto Rico.

Según su perfil en LinkedIn, en el 2014 fue seleccionada entre las 10 mujeres más influyentes en Puerto Rico por la publicación Caribbean Business. Además, practica la abogacía desde el 2006, es copropietaria de un negocio de fotografía, también es directora de The Metropolitan New School of America en Puerto Rico y es presidenta de Im-mortalis Corp.

Lugaro estudia actualmente un doctorado en derecho de la Universidad Complutense en Madrid, que espera culminar en el 2016, según su perfil en esta red de profesionales.

Ahora leamos este “post” de ella del 22 de diciembre del 2013 en Facebook:

“Luego de leer las opiniones de mis amigos (as) independistas, populares, estadistas, socialistas, abogados, economistas, maestros, artistas, periodistas, deportistas, locutores, doctores, conservadores, liberales, borrachones, fumadores y hasta las de los ignorantes, sobre el asunto de las reformas al Sistema de Retiro de Maestros, encuentro oportuno contarles lo que vivo a diario en las escuelas del sistema público del país.

Por los últimos ocho (8) años he dirigido un sinnúmero de proyectos educativos en sobre quinientas (500) escuelas. Han sido años duros, muy duros, llenos de decepción, coraje y mucha frustración. Lo que ocurre en nuestras escuelas a diario es inimaginable para la gran mayoría de ustedes y cuando hablan de “derechos”, del “magisterio”, de “atropellos” y de “violencia” siento que tengo tanto que contarles y estoy segura de que a la gran mayoría de ustedes no les va a gustar lo que tengo que decir.

Llevo meses detestando a tantos maestros y maestras, son la causa de que tantas noches no pueda dormir, me drenan a diario las experiencias que vivo en las escuelas y he buscado en cada rincón de nuestro sistema burocrático quien me ayude a levantar un sistema de educación que se nos desmorona frente a los ojos.

Durante los últimos cinco (5) meses he estado trabajando con seis (6) de las escuelas que fueron catalogadas como escuelas “LAS” (Lowest Achieving Schools, por sus siglas en inglés), estas escuelas están en el 5% de rendimiento académico más bajo de la isla. Al llegar a las mismas me di a la tarea de identificar todas aquellas variables que incidían en el aprovechamiento académico de los estudiantes.

Para hacerles el cuento largo corto me encontré con todas estas cosas: una directora que me negó el acceso al registro de asistencia de sus maestros porque quería correr para alcaldesa en las próximas elecciones y no se quería “calentar” con éstos; salones llenos de equipos tecnológicos (computadoras, tabletas, pizarras electrónicas) en cajas sin abrir porque preferían no usarlos para que no se los robaran o porque no habían sido adiestrados en cuanto a como utilizarlos; escuelas llenas de ratas y con el pasto hasta las ventanas porque les habían quitado el mantenimiento de áreas verdes debido a que los niños de Educación Especial les molestaba el ruido sin que a nadie se le ocurriera efectuar dicho mantenimiento en un dichoso fin de semana; escuelas de cerca de mil estudiantes sin timbre escolar en las cuales gritaban “¡cambio!” pasillo tras pasillo como avisando el desbordamiento de las aguas de un río; escuelas sin banderas porque el Departamento suplió las mismas junto a las astas pero se olvidaron del cordón; Directores sin secretaria, registrador ni trabajador social, haciendo desde orientaciones a estudiantes hasta transcripciones, memos y reuniones con los padres; ahh… si, los padres, esos que en el sistema público brillan por su ausencia, y los cuales solo logro que vengan a las escuelas diciéndoles que sortearé ipads; maestros que en 23 años de servicio jamás habían recibido una visita en su salón de clases o habían sido evaluados y cientos de otras cosas las cuales no son la razón por la que escribo esto.

Las variables que más inciden negativamente en el aprovechamiento de nuestros estudiantes son los maestros, sí, los maestros, tranquilos, cuando termine me pueden bombardear.

De un análisis estadístico efectuado en estas escuelas se desprende que diariamente se ausentan entre 11 y 14 maestros por escuela, a razón de treinta (30) estudiantes por maestro, son entre 330 y 420 estudiantes diariamente sueltos en el patio, brincando verjas y sin recibir instrucción alguna.

Ante este dato, decidí adentrarme en la realidad escolar, encontrando que de los pocos maestros que asisten, la gran mayoría llega en las mañanas a ponchar y se van; o al medio día les da dolor de cabeza, diarreas o simplemente es el único día que tienen “break” de ir a Plaza y se van también; muchos padecen de las terribles y contagiosas enfermedades de lunitis y viernitis; mientras que otros se van por el fondo y permanecen sus plazas congeladas sin que se nombren sustitutos en sus puestos.

He encontrado maestros que debido a que les cambiaron su horario y ya no salen a las 12 del medio día, le dicen a los estudiantes que no asistan a clases después de dicha hora; otros que les exhortan a ausentarse a las pruebas; he encontrado cientos de maestros que desconocen los marcos curriculares y las cartas circulares que rigen las respectivas materias que enseñan; la gran mayoría de los maestros no tienen planes diarios, NO PLANIFICAN; no asisten a las reuniones de facultad, a las de distrito ni a las que convoca el Departamento; se niegan a integrar la tecnología, a desarrollarse profesionalmente y a tomar talleres a menos que se les pague por asistir, cuando el resto de las profesiones tienen que pagar para recibir los mismos.

Tenemos en las escuelas estudiantes que llegan al décimo grado sin saber leer; estudiantes que no aprueban un grado porque un maestro dejó de asistir y les falta una nota; estudiantes que asisten uniformaditos y “acicalaos” a recibir una educación que no se les provee.

Esto no es solo en estas escuelas, de estas es de las que puedo hablarles con números (para todos aquellos escépticos que requieren pruebas cuantitativas), sin embargo, esta es la realidad que permea nuestro sistema público de educación.

Cuando discutí esto con los Directores (que asisten a las escuelas) expresaron haber hecho de todo, indicaron que los maestros ya ni si quiera llaman para avisar que habrán de ausentarse ni se excusan de forma alguna tras haberse ausentado, todos coincidían en que los maestros eran prácticamente intocables y que en sus años como Directores nadie había logrado ponerle el cascabel al gato.

Pensé que era imposible que eso fuese cierto, y acudí a la Oficina de Asuntos Federales para que me asesoraran en cuanto a cuál era la manera correcta de lidiar con el ausentismo crónico de los maestros a lo que me respondieron que ni lo intentara, que únicamente la división legal podía hacerlo y que de cada 100 casos, solo se lograba 1.

Valga la pena aclarar, que no todos los maestros son así, están los que asisten diariamente; los que aún encuentran la motivación para adornar sus salones; para construir manipulativos para sus estudiantes; los que con lo poco que ganan compran materiales, libros y cuadernos; los que acompañan a sus estudiantes a actividades extracurriculares les paguen o no; los que ven los talleres de desarrollo profesional como oportunidades de mejorar sus prácticas y ofrecerles mejores experiencias educativas a sus estudiantes y los que se sienten olvidados y pisoteados por un sistema que le permite a sus colegas ganar lo mismo que ellos sin pisar la escuela.

¿Porqué, entonces, les hablo de esto en medio de la polémica del Retiro? Porque por años le he escrito a los medios, proveyéndoles evidencias; le he escrito a los representantes y senadores de todos los colores (rojos, azules y verdes); me he reunido con las comisiones de educación de la Cámara y el Senado; he hecho hasta lo indecible por mostrarles a todos los innumerables fondos que pierde anualmente el Departamento de Educación, no sólo por la mala administración de los que tiene, sino los billones que dejan de percibir al no someter las solicitudes y propuestas para las diversas fuentes de fondos existentes.

He expuesto por años los millonarios gastos estatales que podrían estar siendo sufragados con fuentes de fondos federales que se encuentran disponibles y no se utilizan. Llevo meses sin tratar, ya no le escribo a nadie, ya no trato de que los medios publiquen la historia, ya me resigne a aportar lo que puedo cada día para: ponerle un timbre a una escuela, izar sus banderas, recortarles la grama, enviar expertos en cada área académica para brindar apoyo y asistencia a los maestros que quieran ser ayudados, proveyendo clases demostrativas, adquiriendo materiales, manipulativos y equipos y enseñándoles a integrarlos a su proceso de enseñanza, ofreciéndole talleres a los pocos padres que asisten a las escuelas, haciendo simulacros de pruebas con los estudiantes, campañas de motivación y trayendo recursos que integren los deportes, las áreas vocacionales, la fotografía y las artes con las áreas académicas.

Sin embargo, esto no me llena, me da coraje y me siento deprimida casi todos los días, porque miro a los ojos a cientos de estudiantes diariamente en los patios, en las aceras y las calles, que me miran con respeto y que cuando les pregunto porque no están en el salón me dicen “misi, el maestro no vino” y es injusto para ellos y para nuestro país.

Sé bien que los maestros cobran una miseria, pero decidieron ser maestros sabiendo que cobrarían esa miseria, supuestamente por “vocación”, que ahora no me digan que no asisten, que no dan clases, que no les importa, porque cobran muy poco, que no me digan que no los van a ver en la escuela más porque el gobierno los jodió con el retiro. Sí, el gobierno los jodió, igual que jodieron a los demás puertorriqueños subiendo la leche, la gasolina, la luz y el agua, pero no fue el gobierno, no fue la pasada administración, nos jodimos nosotros mismos todavía a estas alturas rajando las insignias de los partidos, votando por quien votaba papi y mami, votando por el mejor que baile la Macarena o por el menos feo, en lugar de votar por los méritos, las capacidades y las propuestas coherentes; nos jodimos nosotros mismos entendiendo por obra solo la que se construye con bloques, cemento y asfalto, no aquella que solidifica nuestra infraestructura social y educativa.

Las reformas del Retiro son injustas, y el que me conoce sabe que detesto la injusticia, que amo a mi país y que si hay que marchar, marcho, si hay que protestar, protesto.

Sin embargo, no me vengan solamente con discursos de crítica, aporten opciones al diálogo, háblenme de países que se hayan levantado económicamente de una forma distinta que no sea a cuestas de las espaldas de sus ciudadanos.

Hoy, les escribo, porque así como comparto cada alegría que me da mi hija, cada jangueo, cada buen recuerdo, así como los veo compartir lo que comen, lo que logran, donde están, canciones, propuestas de matrimonio, noticias de celebridades, opiniones de todos los deportes e incluso fotos de sus almuerzos y de los perros pérdidos;

de la misma forma quise utilizar este medio para desempañarles la vista y dejarles saber que el “magisterio” como colectivo ya no es esa idea hermosa que teníamos cuando pequeños y queríamos ser maestros; que la frase de “si puedes leer esto agradécelo a un maestro” cada vez es menos cierta; que el decir que el país está jodido por falta de dinero es una falacia, que lo que falta es buena administración; les escribo para decirles que me encabrona, desde mi perspectiva, ver a tanto maestro con palos, panderetas y pancartas, vitoreando consignas, gritando “¡Puñeta!” y luchando como gatos boca arriba por su Retiro, porque como bien dicen muchos (as) de mis amigos (as) a quienes respeto, se les va la vida; pero jamás los he visto luchar de igual manera por sus estudiantes, por los miles de estudiantes que diariamente no tienen quien les enseñe un carajo, por un sistema de educación con serias deficiencias estructurales y administrativas, no los veo ni siquiera levantarse ante sus propios compañeros de escuela para reprocharles su incompetencia y su irresponsabilidad.

Lo más importante de un país, mis queridos amigos o conocidos que me leen, no son las calles, los puentes, los Centros de Convenciones, un país se levanta sobre su gente, y se levanta en la medida en que esa gente esté saludable y educada, si nuestras prioridades siguen siendo lo que pago, lo que me descuentan, los hoyos de la carretera y si los Heat ganan o no otra vez (que ojalá no pase); mientras nuestro sistema educativo se vuelve inexistente, lo único que cosecharemos son más ignorantes que sigan votando por partidos y colores que nos continuarán jodiendo con sus decisiones y llegará el momento, si es que no estamos bien cerca de que sólo las opciones en las que salgamos todos jodidos serán las únicas viables para salvar el país, pero sólo nos importará cuando nos toquen a nosotros porque en este país de egoístas, solo se lucha cuando conviene.

¡Más y mejor educación, mi gente, es lo único que nos salva!”

22 de diciembre de 2013 – Facebook

Esto me dado mucho en que pensar..

Alexandra Lúgaro – 4 abril 2015 1/2

Han pasado 18 días desde que hice pública mi intención de aspirar a la gobernación de Puerto Rico como candidata independiente. Han sido días intensos en los que he tenido que malabarear mi trabajo actual, las entrevistas con los medios, la elaboración de la plataforma de gobierno, las reuniones con distintos grupos e individuos, los quehaceres del hogar y la atención a mi familia. No les niego que tengo trabajo atrasado, ropa lavada que no he podido doblar ni enganchar, 2 perros que se la apuntaron esta semana y que fueron muchos los días en que llegué y encontré a mi hija dormida.

Cuando decidí hacer esto estaba clara en que sería cuesta arriba. Analicé cuales eran las faltas en mi vida que habrían de ser destapadas y entendí que ninguna de ellas me descalificaba para la posición o me avergonzaba lo suficiente para no enfrentarla públicamente. Había sido apercibida de que “la política era sucia” en decenas de ocasiones y a pesar de todo ello, decidí que mis intenciones de ayudar, aportar y hacer un bien por el colectivo superaban cualquier cosa. Subestimé la palabra “sucia”… la política en nuestro país es “asquerosa, vergonzosa y extremadamente dañina”.

Desde que empecé a prepararme para el lanzamiento de mi candidatura, comencé a ver la presencia e influencia de la política partidista en distintos procesos y entidades. 8 lugares se negaron a alquilarme sus facilidades para llevar a cabo la conferencia de prensa en la que haría el lanzamiento de mi candidatura. Terminé alquilando la sede del Colegio de Abogados y con todo y eso, la presión sobre el Colegio no se hizo esperar.

Antes de haber pronunciado palabra alguna el día de mi lanzamiento, ya se hablaba mal de mi en los medios y a 15 minutos de haber salido de mi conferencia de prensa ya habían reportajes desacreditándome. Me preparé para retractarme por mis errores y para explicar mis faltas… Sin embargo, no contemplé que habría de tener que defenderme de falsas acusaciones, de la constante tergiversación de mis expresiones y de la manipulación indebida de individuos, medios e información.

La experiencia con los medios fue diversa. Habían lugares a los que llegaba y me recibían muy cordialmente, en los cuales los periodistas mostraban su curiosidad en cuanto a múltiples aspectos de mi candidatura, haciendo preguntas importantes e inteligentes, manteniéndose en una zona de neutralidad y objetividad. Habían otros lugares, a los cuales desde que llegaba veía las caras de incomodidad y desagrado, en los cuales les costaba saludarme o devolverme el “Buenas Tardes”, lugares en los cuales más que una entrevista parecía una emboscada dirigida a aniquilarme, pero de los cuales salí con esa fuerza adicional que provoca la indignación.

Curiosamente, algunos periodistas que admiré toda la vida, fueron los primeros en intentar minar mi credibilidad y mis aspiraciones, ni siquiera dándome la oportunidad de presentar mis propuestas. Otros, a los que quizás no presté mucha atención a lo largo de los años o los cuales pensé que carecían de seriedad y compromiso con su labor, demostraron mayor respeto, vocación y compromiso con informar al país que muchos de los que se jactan de ello.

En tan solo 18 días, corroboré que la política partidista ha corroído nuestras agencias, nuestros medios de comunicación, nuestro sistema judicial, nuestro sistema educativo, nuestras organizaciones sin fines de lucro, nuestros ciudadanos y hasta nuestra forma de pensar…

En 18 días, he recibido miles de mensajes, he conversado con cientos de personas, he compartido con excelentes servidores públicos de TODOS los partidos, he conocido a cientos de personas sin trabajo que quieren trabajar, otros que aunque con trabajo lo que ganan no les da, muchísimas mujeres luchando solas por una mejor vida en un país en el que aún acompañados es difícil obtenerla y en tan solo 18 días, he escuchado y leído sobre tantas y tantas injusticias…

Continúo leyendo todos los días, estudiando la situación del país, evaluando lo que han hecho otros países con situaciones y recursos similares a los nuestros, las opciones que han estudiado, las propuestas que decidieron implementar, como lo hicieron y si tuvieron o no éxito. Trato de absorber como una esponja todo lo que puedo de cada persona que se sienta conmigo a ayudarme, a compartir su experiencia, su conocimiento. Lo que desconozco, trato de aprenderlo rápidamente, o lo anoto para estudiarlo con mayor profundidad. Acumulo anécdotas de personas muy distintas y aprendo nuevas frases y analogías a diario. Un ejemplo de ello, ocurrió hace poco más de una semana, cuando una persona me comentó que las opciones viables para levantar nuestro país eran como un embudo, que así como éste cada vez se hace más estrecho, éstas cada vez, son menos.

Mientras tanto, son muchos los que inundan el debate público comentando que soy una bombita de humo para distraer a la población mientras se aprueba el IVA; otros se preguntan si voté o no voté, si soy yo la que aparece en bikini en determinada foto, si lloro o no lloro, si quiero trabajar para el país o soy una buscona que quiere beneficiarse del Fondo Electoral, si nací en una cuna de oro o si sé lo que es la vida de la clase trabajadora, si cometí fraude o no; otros simplemente se limitan a comentar que los federales me están investigando, que ellos no se meten si no es porque hay algo, que usé palabras soeces en mi cuenta personal de Facebook hace año y medio, que critiqué a los maestros o a los policías, que no sirvo para gobernadora, que soy una yal buscando atención y cariño, que soy independentista, que soy una estrategia de los populares, que soy una estrategia contra los populares, que no tiene sentido que alguien como yo se meta en esto, que estoy haciendo el ridículo y que NO VALE LA PENA.

Aquí fueron otros lo que me usaron de bombita de humo… los que me pusieron a tener que defender mi bikini, mis contratos, mi trabajo, un allanamiento, un voto… Aquí yo venía a hablar de la situación del país, de mis propuestas… Qué alguien me diga cuando le han hecho esto a otro candidato en este país. ¿Cuándo? NUNCA.

Siempre alguien va a criticar mis posturas para adelantar las suyas y eso no es malo porque de ahí se nutre el debate, de ahí surgen ideas y opciones. Sin embargo, en la crítica por el mero hecho de criticar y en las ganas de destruir al otro o a sus ideas porque no comparte nuestro grupo social, nuestra ideología, nuestro partido… es donde yace el peor de los males de nuestro sociedad. Se critica y aplasta al que está dispuesto a lanzarse a proponer ideas, pero no se está dispuesto a lanzarse a hacer lo mismo. Ni siquiera se está dispuesto a dar apoyo al que las propone. Hay un ansia, una sed de destruir todas las alternativas, sin proponer nuevas. Muchos preguntan que cuándo me quito, que porqué lo hago, muchos siguen repitiendo que no vale la pena, que no hay nada que salve ni arregle esto. Entonces, ¿cuál es el plan? ¿resignarnos a que todo colapse? ¿rendirnos? ¿abandonar el barco?

Alexandra Lúgaro – 4 abril 2015 2/2
Lo siento, pero me resisto. Hay un plan, aún hay alternativas. Nuestro cuadro, no les niego, es peor de lo que nos han dicho. Sin embargo, resignarnos no debe ser una opción, rendirnos menos. Abandonar el país tampoco lo arreglará, solo se desmoronará lejos de nosotros…

Estoy aquí para ayudar, para hacer algo al respecto. El que quiera aportar sus ideas, el que quiera sentarse conmigo y darme sugerencias de cómo arreglar este descalabro en el que vivimos, bienvenido sea. Hay tanta gente en este país que conoce de múltiples temas, que tienen ideas basadas en su experiencia, que han vivido toda una vida inmersos en las agencias para las cuales han trabajado, aprendiendo y pensando en soluciones. Toda esa gente está ahí afuera y muchos aunque no me apoyen o aunque tengan ataduras con partidos que les permitirán tener posiciones bien remuneradas en los años por venir, han estado o están dispuestos a sentarse conmigo, transmitirme lo que saben, lo que piensan que puede ayudarnos… Después de todo, yo lo que quiero es servir para ser ese eslabón que nos una.

Ahora… quiero que sepan algo… el embudo cada vez se hace más estrecho. Hay que empezar a unirnos, a planificar, hay que empezar a tomar acción porque aunque yo no gane estas elecciones, TENEMOS QUE SALVAR ESTE PAÍS.

Vamos a concentrarnos en lo que nos afecta de forma inmediata, vamos a evaluar e informarnos de lo que está pasando en nuestra isla. Créanme, eventualmente sabrán si voté o no voté, eventualmente sabrán cuales fueron los hallazgos del allanamiento que hizo el FBI en la empresa que dirijo, eventualmente se darán cuenta que nadie está aquí para servir de bombita de humo, buscar atención y cariño o beneficiarse del Fondo Electoral… pero ahora les pido que se concentren en todo lo que acabará por destruirnos:

1. El IVA causará el colapso de nuestra economía: la gente consumirá menos, el pequeño comerciante no podrá competir y quebrará, con las quiebras se reducirá la oferta y con ello aumentarán los precios y por ende la inflación. El costo de vida será muy alto, se seguirán yendo nuestros trabajadores, aumentará el desempleo y habrá una contracción que no permitirá el desarrollo económico. En todos lados dicen que el IVA (al porciento o con el nombre que sea) ya está aprobado y que nosotros seremos los últimos en enterarnos. Quizás eso explica porque sigue en pie a pesar de las múltiples marchas y expresiones de tantos grupos y personas. No es que el gobierno es sordo, es que la decisión parece estar tomada. Si es así, debemos prepararnos, debemos reunir a las industrias y grupos que se verán mayormente afectados e idear estrategias para que éstos puedan lidiar con dicho impacto. Tenemos que sentarnos, de una vez y por todas a discutir el tema COMO PAÍS y con los NÚMEROS REALES. No podemos seguir tomando decisiones a la ligera que nos afectarán por largo tiempo para poner parchos e improvisar soluciones a problemas que hemos acarreado por décadas.

2. Tenemos que evaluar con prioridad la situación fiscal de nuestras agencias, comunicarla al pueblo y establecer planes a corto, mediano y largo plazo para salvarlas.

3. Tenemos que resolver nuestro problema de liquidez.

4. Tenemos que dejar de gastar más de lo que generamos.

5. Tenemos que pensar en soluciones creativas y hasta arriesgadas. Lo cual me recuerda que alguien me dijo que al pueblo no se le menciona la palabra riesgo. Lamento entonces ser yo quien les diga, QUE NUESTRO PAÍS Y NUESTRO FUTURO ESTÁ EN RIESGO. Tendremos que tomarlo, porque a mayor riesgo, mayor rendimiento… y todos sabemos lo mucho que necesitamos de un buen rendimiento en estos momentos. Controlaremos el riesgo, diversificando… trabajando otras estrategias más conservadoras en otras áreas. Tenemos que reunirnos, estudiar, planificar y actuar con prontitud.

6. Hablemos de la deuda. Vamos a explicársela al país. Vamos a detallar los pros y los contras de cada una de nuestras opciones.

7. Pronto enfrentaremos un problema de escasez de alimentos. No podemos esperar a ver las góndolas en los supermercados vacías para empezar a trabajar con esto.

8. El sistema educativo no está proveyendo a nuestras futuras generaciones las herramientas para sacarnos de este boquete. Necesitamos planificación, compromiso, continuidad, apoderar a nuestros BUENOS MAESTROS y cortar la grasa burocrática. De lo contrario, solo aquellos cuyos padres pueden gastar en su educación lo mismo que pagan de hipoteca, tendrán las herramientas para tomar las decisiones que nos afectarán a todos y lamentablemente muchos de ellos les importará poco la justicia social, la equidad o quedarse en nuestro país para salvarlo. Con los años, entre la desigualdad en el acceso a la educación y los beneficios contributivos destinados a los extranjeros millonarios, nuestro país se convertirá en un nido de ricos y echarán a todos los pobres de aquí. ¿Cuánta gente no creen que quisiera sacarnos de este hermoso pedazo de tierra y qué nebulosas estrategias no estarían dispuestos a implementar con tal de conseguirlo?

En las próximas semanas, continuarán escuchando de mi y espero continuar escuchando de ustedes. Tratemos de escucharnos, rompamos con ese círculo en el que el del PPD critica lo que dijo el del PNP y viceversa, en el que el ateo ridiculiza lo que propone el religioso y viceversa, en el que el heterosexual descarta lo que menciona el homosexual y viceversa… Rompamos con ser esa sociedad que todo lo critica, sin proponer, sin aportar… Dejemos de aplastar al que trata de ayudar, mientras que le aplaudimos todo a los que nos aplastan.

Sigo aquí. Sé que muchos con el tiempo me verán por lo que soy y por mis acciones. Algunos se unirán, otros cuantos ayudarán aunque sea sin unirse, y siempre existirán aquellos que criticarán y dedicarán sus vidas a minar mis esfuerzos porque hay gente cuyo trabajo es de hecho, sentarse en una computadora a crear páginas falsas, escribir mentiras sobre mi persona y tergiversar cada palabra que digo, personas que deciden dedicar sus días a eso en lugar de dedicarlos a buscar formas de mejorar el lugar y las condiciones en que vivimos. Esos… no me quitan el sueño, porque mientras ellos no contribuyen al país, somos muchos lo que hacemos el esfuerzo.

Estoy leyendo sus mensajes, me faltan muchísimos pero lo estoy haciendo, sigo trabajando, leyendo, estudiando lo que nos afecta, buscando soluciones, estableciendo alianzas… No me pregunten más si me quito o no… No hice esto para quitarme… yo lo que quiero es unirnos para arreglar esto y ser feliz con mi familia AQUÍ.

No le hagamos más el juego a quienes quieren distraer al país de lo que realmente es importante. Aquí el tema no soy yo, no se trata de lo que soy, de lo que he hecho, se trata de lo que tengo que decirles, se trata de lo que tenemos que hacer. Esto no es sobre mi, mi gente, es sobre nosotros.

Podemos ser más que esto, ustedes lo saben, yo lo sé… sabemos que hay demasiadas cosas que se están haciendo mal y sabemos que aún, aunque pocas, quedan oportunidades.

¡Tenemos todo para levantarnos, solo nos hace falta LA VOLUNTAD PARA HACERLO!

¡Gracias a todas las personas que me han escrito o que se han cruzado en mi camino en estos 18 días, por su apoyo, la fuerza, la confianza y más que nada, por no QUITARSE!

Puerto Rico nos ha dado tanto y necesita ahora de nosotros. Por favor, no lo dejemos hundir.

viernes, 24 de julio de 2015
Ahora, ¿quién podrá ayudarnos?

Ahora, ¿quién podrá ayudarnos? Ésa es la pregunta, que ante la crisis fiscal, se hacen miles de puertorriqueños y en torno a la cual giran los titulares principales de nuestros medios a diario. Sin embargo, no es el “Chapulín Colorado” quien aparece en la escena, sino los líderes de los partidos principales, quienes, olvidando que ya contamos con su astucia, saltan a vendernos sus respectivas fórmulas de status como las grandes salvadoras del país. Sin embargo, lo que nos venden son sueños, pues ante nuestro cuadro socioeconómico, un cambio de status no es siquiera una opción viable.

Puerto Rico ostenta una deuda de $73,000 millones; gasta más de lo que genera; carece de materia prima que pueda ser explotada económicamente y de una actividad agrícola que, como mínimo, sirva para alimentar a su población; no cuenta con industrias, productos o servicios que lo distingan en un contexto global; sólo el 40% de su población adulta trabaja; sus altos costos energéticos y de transportación en unión con las leyes de cabotaje, neutralizan su competitividad; su Departamento de Salud está en ruinas y su sistema educativo no produce suficientes individuos con la capacidad de liderar la isla hacia un mejor panorama.

Deshacernos del fanatismo partidista, evaluar la posición actual de Estados Unidos en el contexto politico-económico global y utilizar una cantidad mínima de sentido común, nos permitiría darnos cuenta de que para la nación más poderosa del mundo, ni es prioridad ni resulta costoefectivo convertir Puerto Rico en uno de sus estados, pagar su deuda y mantener a su población.

Por otro lado, sabemos que ante el escenario anterior, Puerto Rico actualmente carece de las estructuras necesarias para ser exitoso dentro de una economía global, siendo independiente. Perpetuar el ELA tampoco nos liberará, pues nos condena a los efectos sociales y económicos nefastos del coloniaje, de los que hoy en día somos testigos.

Sin embargo, antes de impulsar cualquier cambio al status actual, Puerto Rico tiene que identificar sus fortalezas y explotarlas, corregir sus debilidades y carencias, enfrentar sus dificultades con soluciones creativas y viables, desarrollar un plan e implementarlo sin la intromisión de la partidocracia y, más importante aún, solidificar su sistema educativo para cortar de raíz la mayoría de sus problemas. Sólo así podrá presentarse como una valiosa anexión para Estados Unidos o resurgir de la adversidad y triunfar siendo independiente.

No permitamos que quienes sólo buscan la supervivencia de sus partidos e instituciones, sigan jugando con nuestra mente y subestimando nuestra inteligencia. Entendamos y aceptemos de una vez, que al exclamar “Ahora, ¿quién podrá ayudarnos?”, la respuesta correcta no es el status. Somos nosotros mismos.

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