Cacerias de Brujas – por Efrain Suarez

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CACERIA DE BRUJAS
por Efrain Suarez Arce

En Puerto Rico vivimos en medio del pánico moral y de la histeria colectiva. En años recientes hemos visto una explosión de reportes noticiosos de corte sensacionalista, artículos profesionales, programas educativos y reformas legales tratando el tema del maltrato de menores. El tema del maltrato de menores ha llegado con una furia tal que algunos lo han caracterizado como de proporciones histéricas. Lamentablemente, los padres y maestros que NO son maltratantes no reciben tiempo en los medios noticiosos.

Mientras tanto, vemos que los maestros son diariamente agredidos verbalmente por estudiantes y que ha habido casos en que son los mismos padres quienes agreden a los maestros.

A menudo vemos padres que llegan a la escuela a hablar mal de un maestro porque sus hijos no sacan buena nota, haciendo eco de políticas públicas tanto estatales como federales que dicen que cuando el nene saca malas notas, es culpa del maestro.

Cada maestro trabaja en una posición sumamente vulnerable y propicia para ser víctima de violencia verbal, física y psicológica a través de querellas infundadas.

Libros como “Guilty Until Proven Innocent: Teachers and Accusations of Abuse” (2003) y “INNOCENCE ISN’T ENOUGH: A Journey into the Nightmare of False Accusation” (2005) ilustran el como querellas infundadas destruyen carreras y vidas.

En el 2004, Ron Mayfield Jr., un maestro en Virginia, se lanzó al vacío desde un puente dos semanas después de ser suspendido de su empleo al ser acusado de agredir a un estudiante.

Lo que Mayfield no sabía era que el día anterior la Policía había notificado a la escuela para indicar que su investigación no había encontrado ninguna evidencia que probara las alegaciones de agresión a un estudiante.

Greg Lawler, abogado para la Colorado Education Association, dijo al Boston Globe que “Hay una cultura hoy dia donde los estudiantes saben cómo deshacerse de un maestro, saben cómo lograr su remoción.”

En el 2014, Liz Klimas publico un reportaje en THE BLAZE donde muestra una investigacion de la KRIV-TV en Houston que destapa una cantidad de videos posteados en Youtube por estudiantes donde comparten historias de como lograron la remocion de sus maestros.

En el 2013, David Alan Papadakos, Asistente Director de la Vernal Middle School en Utah, se quito la vida luego de ser acusado de abusar sexualmente de un estudiante. Aunque no había sido convicto perdió su empleo. Un anyo después sus padres demandarían a la Policía de Vernal y a la División de Utah del Departamento de la Familia.

En el 2014, Mark Lampman, un maestro con 17 años de experiencia que el día antes había renunciado a su empleo de maestro en la Permian High School en Texas, se suicidó de un disparo en la cabeza en un campo abierto y solitario. Lo habían acusado de maltrato institucional.

En Puerto Rico, si un maestro es amenazado o agredido, puede recurrir a la administración de la escuela, pero muchas veces el director no toma ninguna acción y tanto la Consejera Escolar como la Trabajadora Social dicen que no intervienen en casos de disciplina.

Muchos de nuestros estudiantes muestran poca tolerancia, manifiestan actitudes desafiantes, se les cuadran a los maestros y retan a las autoridades escolares. También vemos grupos de estudiantes que se ponen de acuerdo para crear disturbios en el salón para detener la clase. Este problema es agravado cuando el/la estudiante es agresivo, maleducado, malcriado e irrespetuoso con un maestro y ve una y otra vez que sus actos de indisciplina no tienen consecuencias. Esto tiene el efecto de empeorar la situación.

Por ejemplo, un estudiante A agrede a otro estudiante a tal grado que la víctima requiere de asistencia médica. Le damos el beneficio de la duda y suspendemos cuando debimos expulsar. El estudiante A agrede a otro estudiante a tal grado que la víctima debe ser llevada a un hospital para recibir asistencia médica. Le damos el beneficio de la duda de nuevo y suspendemos cuando debimos expulsar. Entonces el mismo estudiante A amenaza con agredir a un docente. Entonces es el maestro el que llama a la policía y le dice al padre del estudiante que debe llevarse a su hijo(a). A esto me refiero, porque el docente está haciendo lo que el Director debió hacer.

Leyes como la 246 de 2011, que establece el maltrato institucional, han contribuido a que los maestros toleren muchas situaciones que no deberían pasar por alto. Y aquí llegamos a la victimización de los maestros a través de querellas de maltrato institucional.

Primero, miramos la nueva Ley 246 del 2011, “Ley para la Seguridad, Bienestar y Protección de Menores”, que deroga la Ley 177 del 2003 y que entre otras cosas, dice:

El maltrato es definido como “todo acto u omisión intencional en el que incurre el padre, la madre o persona responsable del menor de tal naturaleza que ocasione o ponga a éste en riesgo de sufrir daño o perjuicio a su salud e integridad física, mental y/o emocional…”

Vemos que lo que se define como “maltrato” es un espacio bastante amplio que es definido primordialmente por la reacción del estudiante. Si el estudiante dice que se sintió intimidado, amenazado o simplemente se sintió mal, es maltrato. En otras palabras un estudiante puede alegar ser objeto de maltrato institucional porque el maestro lo miro mal.

Asi de fácil es.

También la ley dice que “Para garantizar el fiel cumplimiento con la política pública dispuesta en esta Ley, las agencias y municipios del Gobierno de Puerto Rico prestarán atención prioritaria a las situaciones de maltrato, maltrato institucional, negligencia y/o negligencia institucional que advengan a su conocimiento… Las agencias del Gobierno de Puerto Rico deberán… Identificar e informar situaciones donde exista o se sospeche que exista maltrato, maltrato institucional, negligencia y/o negligencia institucional para su investigación, según se dispone en esta Ley…”

Y se expresa en forma contundente sobre el rol que debe asumir el Departamento de Educación; “…Facilitar la investigación e intervención en los referidos y casos de maltrato institucional y negligencia institucional. El Trabajador Social Escolar que atienda casos de maltrato referidos por los maestros, mantendrá comunicación periódica con los Trabajadores Sociales del Departamento de la Familia de manera que participe activamente en el protocolo de intervención que se haya diseñado para el menor referido, así como para su familia, incluyendo al maltratante… (y)Solicitar órdenes de protección a favor de los menores…”

Mientras que el director puede ignorar solicitudes de intervención para aplicar sanciones a estudiantes y tanto la Consejera Escolar como la Trabajadora Social pueden decir que no intervienen en casos de disciplina, la mera sospecha de maltrato institucional en la mente de alguno de ellos, producto de conversaciones donde el maestro no estuvo presente, les da el poder de activar protocolos de intervención en conjunto con Trabajadores Sociales del Departamento de la Familia para pulverizar reputaciones y efectuar lanzamientos a través de solicitudes de órdenes de protección, que son concedidos automáticamente “Ex Parte”.

Pero hay que leer mas.

La ley dice IDENTIFICAR e informar situaciones donde exista o se sospeche que exista maltrato, lo que implica investigar alegaciones y no simplemente tomar dictado y proveer servicio de gestoría de querellas.

Cada maestro eventualmente es confrontado con la realidad de que la idea utópica de “alentar la participación de los padres en la gestión educativa de la escuela” lo que ha creado en realidad son camarillas de padres que se insertan en las escuelas como un panal de avispas, insertándose en forma irrazonable en la labor docente para favorecer a sus hijos, y si no consiguen arreglarle la nota al nene van por los pasillos picando a todos los docentes con rumores, insinuaciones e intimidación.

Y si no logran intimidar y mover al maestro con querellas y amenazas de querellas, intimidan y mueven al Director, quien inevitablemente cae de rodillas. Hoy en día para muchos padres es más fácil y gratificante el torcerle el brazo a un maestro o al Director que modificar la conducta y los hábitos de estudios de sus hijos. Muchos maestros han sido lanzados al enjambre por sus directores para evitar ser picados.

Cuando la directora de la Escuela Intermedia Reverendo Félix Castro, en Carolina, en su entrevista con el Periódico El Nuevo Día en enero de 2012 hablo sobre involucrar al comité de padres en el proceso de la administración de Pruebas Puertorriqueñas, los maestros sabían lo que eso significa. El maestro, según ella, “necesita a alguien que lo ayude, así que las madres sirven de asistentes en salones en los que no están sus hijos para cooperar con lo que el maestro necesite.” Estas madres son utilizadas para “organiza(r) y trae(r) las meriendas que los jóvenes consumen durante el receso”, según la directora.

También vigilan a los maestros y llevan y traen los chismes que la directora consume y recopila en su oficina.

“Cada año son más los padres que colaboran con la escuela, con los maestros y conmigo”, dijo la directora.

La directora dice “Nuestros jóvenes son bien inteligentes. Ellos ven que sus papás están cooperando y esto los motiva”. La realidad es que ellos ven que sus padres ejercen influencia en la administración escolar y eso los motiva a muchas cosas, como han leído aquí.

Érase una vez, un maestro sentía el apoyo de sus compañeros y sus directores de escuelas, especialmente en áreas como la disciplina. Hoy en día, los niños gobiernan las escuelas. Ahora los directores consideran primero la versión del niño en una disputa más que el del maestro que lo trajo a su atención.

Pero el Director encuentra mas factible tomar la ofensiva contra el maestro con el cuento de que “la ley dice…”

Veamos.

La Ley Orgánica del Departamento de Educación Pública de Puerto Rico dice en su Artículo 2.13 que un Director de escuela debe:

2. Promover y mantener un clima institucional favorable al proceso educativo que ofrezca protección y seguridad a todos los miembros de la comunidad escolar.

22. Implantar los Reglamentos Internos de la Escuela.

Esta misma ley dice en su artículo Artículo 4.01 (El Maestro: Función) que el maestro es el recurso principal del proceso educativo y que su primera función es ayudar a los estudiantes a desarrollar actitudes y formas de comportamiento que les permitan desenvolverse como miembros de la comunidad. That’s it.

Entonces buscamos en el documento
DESCRIPCION DEL PUESTO (DE-16):
MAESTRO DE LA SALA DE CLASE:
4a. Establecer y mantener buenas relaciones con sus estudiantes, compañeros de trabajo, director escolar, padres y comunidad en general.
4c. Contribuir al mantenimiento del orden y del buen funcionamiento de la escuela.

Entonces buscamos en el reglamento General de Estudiantes del 2011:

Artículo IX. Disciplina Escolar
C. Orden Institucional

1.Los miembros de la comunidad escolar… serán responsables del orden institucional en los predios escolares.

(O sea, TODOS los miembros de la comunidad escolar…)

3.Todo miembro de la comunidad escolar deberá notificar al Director Escolar cualquier detalle de la actuación de algún estudiante… que conlleve una posible violación a la ley, reglamento, normas o directrices escolares…

(Se notifica al Director Escolar porque es el único que impone planes correctivos y/o medidas disciplinarias)

4.El Maestro será responsable del orden institucional dentro y en los alrededores del salón de clases y de propiciar la buena disciplina de los estudiantes. Referirá la situación disciplinaria al Director Escolar, con todas las evidencias de las intervenciones, luego de que haya agotado todos los recursos a su disposición tales como, pero sin limitarse a: entrevistas con el alumno, con el encargado, con el equipo interdisciplinario o haber referido al estudiante al Maestro de salón hogar, al Trabajador Social Escolar o al Consejero Escolar. Luego de haber evaluado la situación disciplinaria, el Director Escolar determinara aquellos casos que a su juicio requieran su intervención inmediata o la del Comité de Disciplina.

El método “Parchis” de disciplina – donde debes entrevistar el estudiante, entrevistar el encargado, reunirte con el grupo de maestros, referir al estudiante al Maestro de Salón Hogar, referir al estudiante al Trabajador Social Escolar y finalmente referir al estudiante al Consejero Escolar. Para entonces finalmente llegar a la Oficina del Director en el centro del tablero – es una máquina de Goldburg creada para evitar tomar medidas disciplinarias contra el estudiante. Tienes que dar toda esta vuelta para llegar a la única persona que puede imponer sanciones disciplinarias al estudiante.

Tanto la Carta Circular 3-2010-2011, que define las funciones de la Trabajadora Social como la Carta Circular 13-2011-2012, Normas y Directrices sobre el funcionamiento del Programa de Orientación y Consejería Escolar nos explica que ambos ofrecen servicios especializados en el área personal/social. Estos servicios se proveen a través de un proceso proactivo y preventivo de ayuda que se basa en una relación personal y directa con el estudiante.

Por esta razón ellos no intervienen directamente en casos de indisciplina. Si un maestro insiste en la aplicación de sanciones disciplinarias, ante el silencio de la administración, eventualmente el/la estudiante no logra entender por qué el maestro regaña tanto – ya que por años ha hecho lo que le da la gana en la escuela – asume que el maestro la “tiene cogida” con él/ella. Al convertirse en un problema “personal”, entonces la Consejera Escolar y la Trabajadora Social intervienen, pero partiendo de una premisa equivocada. Por esta razón es que la primera pregunta que se hace es,

“¿Cuál es tu problema con el mister?”

Por esta razón el referir casos de indisciplina a la Consejera Escolar y/o Trabajadora Social no funciona; porque un Director al obligar a un maestro a referir casos de indisciplina a la Consejera Escolar y/o Trabajadora Social, no solo logra una salida elegante de tener que tomar acción correctiva contra al estudiante, (tratando un problema de indisciplina como un problema entre el estudiante A y el maestro B) sino que también encamina el caso hacia la activación de una serie de protocolos que actúan en contra del maestro. Lo único que logra esto es reforzar la conducta y actitudes negativas del estudiante.

Lo único que logra este proceso es que el Director evite hacer su trabajo por el mayor tiempo posible mientras que la situación disciplinaria crezca sin control hasta convertirse en un problema diario insostenible.

Mientras tanto, si un estudiante quiere hablar mal de un maestro, siendo esto la defensa más común en estos casos, lo único que tiene que hacer es presentarse a la oficina y pedir hablar con el Director.

Al final, todos caen de rodillas ante padres enojados.

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